DE LAUTARO
AL LOLLA.
Leonora Tonini llegó a Santiago a los 18 años sin saber dónde dormir esa primera noche. A punta de esfuerzo se abrió paso en el ambiente de la música urbana siempre en una constante transformación, hoy ya tiene un LP debut de 15 canciones y tocó en el Lollapalooza. En este capítulo hablamos con ella sin filtros.
Sin Reserva — Temporada 2 / Capítulo 2: Kuina
Hay artistas que llegan con todo armado, y hay artistas que llegan con una idea y las ganas de ver hasta dónde pueden llegar, Kuina es de las segundas. Su historia desde Lautaro hasta el Movistar Arena es exactamente el tipo de conversación que Sin Reserva necesitaba para su segundo capítulo.
Leonora Tonini.
Kuina. Konejo.
Tres personas, un proyecto.
Leonora Tonini Cáceres nació en Lautaro, Región de La Araucanía. A los 18 años empacó todo y se vino a Santiago a construir una carrera musical partiendo literalmente de cero — sin red de contactos, sin plan B, sin saber dónde iba a dormir esa primera noche en la capital. Ella misma lo contó sin eufemismos.
Lo que vino después fue construido a punta de trabajo e intuición: discos como Konejo di Plata y Sólo estoy jugando que fueron instalando su nombre en la escena urbana chilena, una nominación a los Premios Pulsar 2024 por el video de "Toi Enojá", shows en festivales como Partyceo y Decora Festival, y finalmente el Lollapalooza 2025 — el escenario más grande de su carrera hasta ese momento.
En 2025 llegó su disco debut: Buenos Valores, Malos Modales. 15 canciones que según su equipo son lo mejor que ha creado hasta ahora. Y según quienes la siguen, apenas el comienzo.
"Siempre he querido que Kuina sea un personaje chocante para las personas, que siempre se acuerden del proyecto por '¿qué onda?', '¿qué es esto?', '¿por qué me molesta?'. Es bacán estar logrando el punto al que queríamos llegar." — Kuina
Por qué este capítulo.
Kuina es exactamente el tipo de artista que nuestra comunidad entiende: alguien que construye su propia narrativa visual, que no encaja limpiamente en ningún cajón, y que usa la ropa, el personaje y la música como partes de un mismo proyecto estético. Su propuesta no es sólo trap — es un mundo propio con claroscuros, misticismo y una energía que incomoda antes de enganchar. Y eso, en el streetwear, lo llamamos identidad.
En este capítulo hablamos de todo eso: de dónde viene, de lo que significa construir un alter ego, de la relación entre la imagen y la música, y de lo que viene después del primer disco. Una conversación sin reserva.